Rosa: Es uno de los aceites más eficaces para el cuidado de la piel. Además de su rico y femenino aroma, tiene excelentes propiedades curativas y cicatrizantes que ayudan en el proceso diario de recuperación de la piel. Los efectos del aceite y el agua de rosas se han probado y demostrado. El aceite de rosas ayuda a mantener la piel sana, lubricada y elástica, previniendo las arrugas. Es adecuado para todo tipo de cutis, particularmente los secos, sensibles y para la piel madura o envejecida.

Lavanda: De todos los aceites, quizá es el más versátil. Posee propiedades antisépticas, es muy suave y nada agresivo. Cicatrizante, potencia la regeneración de los tejidos y evita la formación de cicatrices en pieles dañadas o con heridas o quemaduras. Así que es buenísimo para cualquier lesión en la piel. Adecuado para todo tipo de piel, puede usarse directamente sobre la piel, en heridas y quemaduras.

Manzanilla: Conocido descongestivo, muy adecuado para los niños. Por sus propiedades sedantes, descongestivas y relajantes, está recomendado para los problemas cutáneos de origen nervioso o relacionados con el estrés, como dermatitis o eczemas. Excelente en la piel sensible, irritaciones, sarpullidos, piel enrojecida o dolorida, incluidos procesos alérgicos de la piel.

Neroli: El Neroli es el aceite extraido de la frol del Azahar, que es la flor del naranjo. Potente antiséptico y bactericida. Estimula la formación de nuevas células cutáneas. Al igual que el de rosa y lavanda, posee uno de los aromas más clásicos y embriagadores: estimulante, fresco y citríco. El agua de azahar se emplea tradicionalmente para calmar la piel y también posee una suave acción tonificante y astringente.

Árbol del Té: Es un valioso aliado de la piel gracias a sus excelentes propiedades antisépticas, fungicidas y antivíricas, además de ser muy suave. Se puede aplicar directamante sobre la piel. Se utiliza en una amplia gama de problemas de la piel y como desinfectante general.